Folio 201r

 

Aconsejándole Ruy Díaz a guisa de buen fidalgo,

‘Señor, en aquesta fabla, sed vós bien acordado,

ellos fablan muy manso e vós fablat muy bravo,

ellos son muy leídos e andarvos han engañando.

Señor, pedildes batalla para cras, en el alvor quebrando.’

El papa quando lo vio venir, enante fue acordado,

‘Oítme,’ dixo, ‘El buen emperador alemano.

Aqueste rey de España seméjame mucho onrado,

ponet aí una silla a par de vós e cobrilda con este paño.

Quando viéredes que descavalga, levantadvos muy privado,

e prendetlo por las manos e cabe de vós posaldo.

Que sea en par de vós, que me semeja guisado.’

Allí se erzían los poderes de Roma al buen rey don Fernando.

Non sabían quál era el rey nin quál era el Castellano.

sinon quando descavalgó el rey, al papa besó la mano.

E levantósse el emperador e reçebiólos muy de buen grado,

e tómanse por las manos, al estrado van posar.

A los pies del rey se va posar Ruy Díaz el Castellano.

Allí fabló el papa, començó a preguntarlo,

‘Dígasme, rey de España, sí a Dios ayas pagado,

si quieres ser emperador de España darte he la corona de grado.’

Allí fabló Ruy Díaz, ante que el rey don Fernando,

‘¡Dévos Dios malas graçias, ay papa romano!

Que por lo por ganar venimos, que non por lo ganado,

ca los çinco reinos de España sin vós lo besan la mano.

Viene por conquerir el emperio de Alemania, que de derecho ha de heredarlo.

Assentósse en la silla, por ende sea Dios loado.

Veré que le dan avantaja de la qual será osado

conde alemano quel’ dé la corona e el blago.’

En tanto se levantó el buen rey don Fernando,

‘A treguas venimos, que non por fazer daño.’

‘Vós adeliñat, mi señor Ruy Díaz el Castellano.’

Estonçe Ruy Díaz apriessa se fue levantado,

‘Oítme,’ dixo, ‘Rey de Françia e enperador alemano,

oítme patriarcha e papa romano.

Enbiástesme pedir tributario,

traérvoslo ha el buen rey don Fernando.

Cras vos entregará en buena lid en el campo,

los marcos quel’ pedistes.

Vós, rey de Françia, de mí seredes buscado,

veré si vos acorrerán los Doze Pares o algún françés loçano.’

Emplazados fincan para otro día en el campo

Alegre se va el buen rey don Fernando,

a la su tienda lieva a Ruy Díaz, que non quiere dexarlo.